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22.5.11

¿Quiénes somos los argentinos?

Desde una roca en el puerto, el Profeta contemplaba la blanca vela de la nave que habría de llevarlo a su tierra natal. Una mezcla de tristeza y alegría inundaba su alma. Durante nueve años sus sabias y amorosas palabras habían caído sobre aquella población. Su amor lo ataba a esa gente, pero el deber lo llamaba a su patria: había llegado la hora de partir.

Atenuaba su melancolía pensando que sus perdurables consejos llenarían el vacío inevitable que causaría su ausencia. En ese momento, un político se acercó y le pidió: "Maestro, háblanos de tu tierra, háblanos de los argentinos".

El Profeta recogió su alba túnica y dijo: "Los argentinos están entre vosotros, pero no son como vosotros. No

intentéis conocerlos, porque su alma vive en el mundo impenetrable del dualismo. Los argentinos beben en una misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto - el tango - y se ríen de la música de otros. Los
argentinos toman en serio los chistes y de todo lo serio hacen una broma. Ellos mismos no se conocen."


Prosiguió en tono el Profeta calmo diciendo: "Nunca subestiméis a los argentinos. El brazo derecho de San Pedro se supone que es un argentino, y el mejor consejero del Demonio también. Argentina nunca ha dado ni un gran santo ni un gran hereje, pero los argentinos pontifican sobre los herejes y heretizan a todos los santos. Su espíritu es universal e irreverente. Creen en la Difunta Correa, la interpretación de los sueños y el Horóscopo, todo al mismo tiempo. Tratan a Cristo de "El Flaco" y se mofan de los ritos religiosos, aunque no se pierden TeDeum ni misa alguna. No creen en nadie, pero se creen todo. No renuncian a sus ilusiones ni aprenden de las desilusiones. ¡No discutáis con ellos jamás! ¡Los argentinos nacen con sabiduría inmanente! ¡Saben y opinan de todo!. En una mesa de café arreglan el mundo, que siempre funciona como ellos piensan, no como es. Cuando los argentinos viajan, todo lo comparan con Buenos Aires. Los argentinos son 'El pueblo elegido' ... por ellos mismos. 

Se pasean entre los demás pueblos como el espíritu sobre las aguas: ¡sin absorber nada de ellos!  Individualmente, se caracterizan por su simpatía e inteligencia, pero en grupo son insoportables por su griterío y apasionamiento. Cada uno lleva en sí la chispa del genio, aunque los genios, ya se sabe, no se llevan bien entre ellos. Por eso, reunir a los argentinos es muy fácil, pero unirlos es imposible. Un argentino es capaz de lograr todo en este mundo, menos conseguir el aplauso de otros argentinos. La envidia es una enfermedad genéticamente arraigada en estos sudamericanos incurables. No les habléis de la lógica. La lógica implica razonamiento y mesura. Los argentinos son hiperbólicos y desmesurados. Si os invitan a comer, no os invitan a una comida sino 'a morfar la mejor comida del mundo' ...

Cuando discuten no dicen: 'No estoy de acuerdo con Usted', sino: 'Usted está total y absolutamente equivocado'.

Tienen una gran tendencia antropofágica. 'Se lo tragó' significa haber sobrepasado o aventajado a otro. 'Comerse un buzón' quiere decir haber sido sobrepasado por otro. La expresión más oída es la que se refiere al crecimiento sin medida de  los atributos masculinos, como por ejemplo: 'Tengo los huevos hinchados' o 'Dejáte de hinchar las bolas'. Muchísimas otras de sus referencias son igualmente gastronómicas. Para referirse a una mujer bien dotada, suelen decir que es un 'budín'. Si las cosas salen bien con ella, dicen que se 'morfaron una mina riquísima', y si en una fiesta alguien cuenta buenos chistes, se hicieron 'el plato'.


Aman tanto la contradicción que llaman 'bárbara' a una mujer linda, a un erudito lo bautizan 'bestia', y a un mero futbolista 'genio'. Cuando acceden a hacer un favor no dicen 'sí', sino 'cómo no'. 

El Profeta hizo una larga pausa y continuó: "Son el único pueblo del mundo que comienza sus frases con la palabra 'No'. Cuando alguien les agradece por algo, dicen: 'No, de nada', o simplemente 'No', con una sonrisa.
Los argentinos, además, tienen dos problemas para cada solución. Pero intuyen las soluciones a todo problema.
Cuando estuve la última vez en Buenos Aires me admiró que cualquier argentino dijera que sabía cómo pagar la deuda externa, enderezar a los militares, aconsejar al resto de América Latina, eliminar el hambre en África y  enseñar economía en Estados Unidos. Cuando quise predicar mis ideas, empezaron por enseñarme cómo tenía
que hacer para llegar a ser un buen predicador. Se asombran de que los demás no vean que sencillas son sus recetas y no entienden por qué el mundo no les hace caso."


El Profeta adoptó un tono solemne y añadió: "Los argentinos también eligen cuidadosamente metáforas para referirse a lo común con palabras no comunes. Por ejemplo, a un aumento de tarifas lo llaman: 'adecuación de

ingresos', a un incremento de impuestos: 'modificación de la base imponible', y a una devaluación del peso: 'un cambio en la relación cambiaria'. Un plan económico es siempre 'un plan de ajuste', lo que daría a entender que en la economía argentina ya no quedan tornillos por apretar. A una operación financiera de especulación la llaman con el inocente nombre de 'bicicleta'. Todo argentino que se precie ha pedaleado alguna vez. Viven, como dijo el filósofo Ortega y Gasset, una permanente  disociación entre la imagen que tienen de sí mismos y la realidad.
Jamás se miran al espejo para verse bien como son. Tienen un porcentaje altísimo de psiquiatras y psicólogos y se ufanan de estar siempre al tanto de la última terapia de moda. Poseen un tremendo super-ego, pero no toleran que se lo mencione. Se visten con un uniforme que consiste, generalmente, en saco azul, pantalón gris,  mocasines, camisa a rayas y corbata bordó, porque alguien les dijo hace décadas que era el summun de la elegancia inglesa... y ellos lo creyeron.


Tienen un espantoso temor al ridículo, pero se describen a sí mismos  como liberados y pertenecientes al llamado 'primer mundo'. Son convencionales y prejuiciosos, pero creen ser amplios, generosos y tolerantes. Son racistas al punto de hablar de los 'negros de mierda' y se jactan, erróneamente, de no tener indios en su territorio.
Espejo e imagen, concentran en ellos mismos el terrible choque entre la fantasía y la realidad."


Había llegado la nave al muelle. Alrededor del Profeta arremolinábase una multitud dolorida que había acudido a despedirlo en su largo viaje a la remota Argentina, "culis mundi" a la que debía ahora regresar. El Profeta quiso hablar, pero la emoción, como a Carlos Gardel, le embargaba la voz. Hubo un minuto de largo y conmovedor silencio, hasta que de repente se oyó una apreciación del timonel del buque que decía: "Vamos, che, decidíte y a ver si subís que estoy apurado." 


El Profeta, recordando aquellos inefables conductores de autobuses de Buenos Aires que se llaman 'colectiveros', hizo un gesto de resignación y lentamente subió al pequeño barco y desde allí saludó a sus fieles por última vez.


El timonel, argentino hasta la muerte, lo miró con indiferencia y puso proa al horizonte. 

Autor Anónimo


7.5.11

Por la invasión de palabras inglesas en Internet: Crean un Diccionario de Dudas

Académicos españoles debatieron sobre el uso correcto del idioma. Y clasificaron las palabras inglesas sin sinónimo en español. Quieren que la obra sea "un laboratorio vivo" de la lengua.

México D.F.

Los académicos de la lengua española de todo el mundo se han unido con una misión: tratar de poner un poco de orden frente a la invasión de las palabras inglesas en el castellano, que se filtran principalmente a través de Internet.

A lo largo de toda esta semana, un grupo de especialistas se reunió en México para separar la paja del trigo y elaborar el Diccionario de Dudas del Español, que dejará en claro qué palabras en inglés se pueden mezclar en una conversación entre dos hispanos y cuáles no porque tienen su sinónimo en español.

"Lo que se pretende —explicó Gregorio Salvador, vicepresidente de la Real Academia Española— es dar un juicio sobre palabras que pueden plantear problemas".

El Diccionario de Dudas "no admite ni deja de admitir" términos, aclaró Salvador, sino que sugiere alternativas a algunos vocablos no recomendables para usar.

Después de horas de discusiones, los representantes de 22 Academias de la Lengua Española llegaron a varias conclusiones. De esta semana de trabajo quedó en claro que, por ejemplo, aunque es correcto decir chatear para hacer referencia a la comunicación simultánea de dos personas por Internet, es recomendable utilizar en su lugar las palabras cibercharla o ciberconversación.

Para facilitar el trabajo, los académicos dividieron las palabras por grupos. Primero analizaron los términos que entran en el conjunto de los llamados "superfluos o innecesarios", que son aquellos "para los que existen equivalentes españoles en plena vitalidad o pueden encontrarse fáciles equivalencias en nuestro idioma" .

En este marco entraron los términos como best-séller, que debería suplantarse por superventas, y hall, que debería ser reemplazado por recibidor o entrada.También aconsejaron dejar de decir hobby y, en su lugar, hablar de afición o pasatiempo.

Además, los expertos consideran que debe decirse estiramiento en lugar de lifting; imagen o aspecto en lugar de look, y sobreventa a cambio de overbooking. Tampoco fue aceptada la utilización del término sponsor, el cual debe ser reemplazado por la palabra patrocinador.

En un segundo grupo, los académicos agruparon los "extranjerismos necesarios o muy extendidos" y en ellos analizaron los términos para los que no existe o no es muy fácil encontrar palabras en español.

Con determinados términos, los expertos prefirieron "la adaptación de la grafía original para reflejar la pronunciación de acuerdo con el sistema gráfico español". Por ejemplo, el término en inglés baseball debe escribirse béisbol o beisbol, tal como se pronuncia en zonas de América. Este mismo criterio se aplicaría a hippie o hippy, que —según los académicos— al escribirla se convertiría en jipi.

Los participantes del encuentro mexicano reconocieron que hay palabras en inglés que serían imposibles de desterrar. Estos son los "extranjerismos crudos", que se dicen y se pronuncian como en su idioma original. Tal sería el caso de las palabras ballet, blues o jazz. Para ellos simplemente vale la obligación de escribirlos entre comillas o en letra cursiva.

Como argumento central para poner en marcha el nuevo diccionario —que abarcará en su primera etapa a 7.000 términos y que también incluiría algunos manuales de estilo de algunos diarios— está la cantidad de gente que habla español. "En la medida en que más hispanoparlantes se conviertan en usuarios frecuentes de Internet, mayor será la penetración del español en ese medio de comunicación. Terminaremos siendo la segunda lengua del mundo (en la Red)", dijo Salvador.

Pero la tarea planteada no es fácil. A la fuerte influencia que tiene el inglés entre los que hablan español se le suma la diversidad de términos que se usan en cada país hispanoparlante. Para Joaquín Segura, de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, pese a que "la Real Academia ha sido muy receptiva y se ha abierto a tratar de conocer las opiniones de las demás academias del mundo, el diccionario no va a satisfacer a todos". Por eso, explicó Segura, "en muchos casos lo que se hace es tomar una palabra en la que todos están de acuerdo. Luego vienen las alternativas de cada país, que usan su propia palabra".

Para tratar de consensuar y lograr un resultado que tenga que ver con la variada realidad del mundo hispano, la Real Academia se valdría de Internet, el principal causante de la invasión de los anglicismos. La Academia se ha propuesto que esta obra "sea un laboratorio vivo del español" al que se acceda a través de Internet, aunque también se edite en papel.

Entre las posibilidades que evalúan implementar, los expertos académicos no descartan hacer una propuesta con las palabras que fueron discutidas esta semana y exhibirla en Internet, para conocer la opinión de todos.


30.3.11

Tendencia: los idiomas híbridos

El spanglish ya tiene diccionario. Algo similar en las pampas. La mezcla de inglés y castellano cobra adeptos en EE.UU.; se enseñará en las universidades.


Por: Patricia Kolesnicov

LOS ANGELES.- ¿Quiere estudiar "spanglish"? Esa mezcla del inglés con el castellano que produce frases como "chatear" por Internet, "fowardear" un archivo, "parquear" un auto o comprar las "grocerías" se enseña en una cátedra en el Amherst College, del estado de Massachusetts.

La materia arranca en septiembre, ya tiene 70 alumnos inscriptos y la dictará Ilan Stavans, un profesor de origen mexicano que compiló un diccionario con más de 6000 palabras que forman parte de ese lenguaje híbrido con muchos adeptos en los grupos de rap hispano.

"The Sounds of Spanglish: An Illustrated Lexicon", editado por Basic Books en Nueva York, saldrá a la venta en los primeros meses del año próximo. No es un idioma, pero es un fenómeno que en los Estados Unidos tiene cada vez más reflejo en la literatura y la música latina, dijo Stavans durante un reportaje con LA NACION.

-¿Será el primer diccionario de "spanglish"?

-Hay otros diccionarios del español chicano, del español que usan los cubano-americanos, o del que se habla en Nuevo México. Algunos tienen palabras en spanglish, pero éste es el primero que busca el encuentro entre las dos lenguas y de manera pan-hispánica. No se restringe sólo al fenómeno del spanglish en los Estados Unidos, sino que utiliza palabras que se usan en España, en México o en Venezuela.

-¿No le suenan espantosos algunos términos en spanglish?

-Es muy polémico. Hay gente en América latina que cree que esto es una desgracia, una manera del "imperialismo gringo" de infiltrarse en todas partes. Otros creemos que ninguna lengua se mantiene pura. Nuestro español es producto de muchos años de evolución. El debate actual sobre lo que ocurre entre el inglés y el castellano no es muy diferente del que existió entre las lenguas precolombinas y el castellano, cuando se decía que las

palabras del quechua, por ejemplo, eran barbarismos que hacían a la lengua de Cervantes impura.

-¿El spanglish será una lengua en el futuro?

-Podría suceder en 300 o 400 años, no es improbable. De lo que no me cabe duda es de que el spanglish marcará una pauta importante para el español y el inglés que hablaremos en 50 años. Aquí se siente más por el crecimiento de las minorías hispanas, pero es un fenómeno global. En España o en México uno escucha palabras que obviamente están influenciadas por el inglés, como "parquear" el automóvil.

-Los dos candidatos a la Casa Blanca intentan hablar castellano en los actos con hispanos, pero cometen muchos errores ¿qué le despiertan esos intentos?

-Todos los políticos lo intentan en algún momento de la campaña, y lo veremos cada vez más, pero se olvida rápido. Me interesa mucho más lo que se escucha en las canciones de rap de grupos como Chicano2 o Cypress Hill. O los libros de poesías que exploran el matrimonio de las dos lenguas, como Gianina Braschi o Analía Vega, de Puerto Rico. Lo mismo en la televisión, con programas como "El show de Cristina".

-La mayor penetración del inglés en el castellano parece estar llegando de la mano de Internet, con las palabras que en su diccionario caen bajo el rótulo "ciber spanglish".

-Spanglish es un término muy amplio. El diccionario da cuenta de las palabras que han entrado del inglés al español, del español al inglés, y luego las que son un híbrido intermedio. Palabras como "nachos" o "tortillas", que se utilizan en inglés aunque tienen un equivalente en inglés. "Downlodear" o "faxear" se pueden usar en español, y también en spanglish.

-¿Vale la pena inventar términos en castellano para suplantar el "ciber spanglish", como hacen los franceses?

-En Francia, como en Italia o en España, las academias de las lenguas tienen una función semilegislativa. Establecen las palabras que son aceptadas y rechazan otras. El inglés, en cambio, es mucho más flexible; eso no existe ni en los Estados Unidos ni en Inglaterra. En la Real Academia española hay miembros nuevos, como Juan Luis Cebrian, fundador y director del diario El País hace años, que está muy interesado en el fenómeno del spanglish. El está tratando de promover la idea de que esos términos no se deben rechazar, y, según me ha dicho, algunos pueden aparecer en una edición que están preparando del diccionario en versión digital.

-¿Cuál es su híbrido favorito?

-Me encanta "jangear", de hanging out en inglés. Sería algo así como divertirse o pasar el tiempo. También me gustan las del mercado, como comprar las "grocerías" (groceries, en inglés, son los productos que venden en un almacén o supermercado). Luego la cantidad de gente que "aplica" (viene de llenar un formulario "application" en inglés) a la universidad. Ya nadie recapacita en que "aplicar" no tiene nada que ver con inscribirse.

-¿Imagina un movimiento en América latina para defender el castellano como el que existe, por ejemplo, en Francia o el que hubo hace algunos años por el "inglés primero"?

-Creo que el fenómeno se extenderá cada vez más en los Estados Unidos, y es interesante ver cómo reacciona la izquierda por ejemplo en México y en Venezuela; siente que pierde terreno también en lo más sacro, que es la lengua.

-¿Lo acusan de "contaminar" la lengua?

-Yo reacciono a un fenómeno muy extendido, no lo promociono. En el diccionario incorpora también imágenes de publicidades que mezclan los dos idiomas, o reproduce avisos clasificados de diarios latinos que empiezan con "vendo" en castellano y siguen en inglés, pero con medidas en centímetros. Es una mezcla, y luego no es ni una cosa ni la otra. La expresión "te llamo para atrás" (traducción literal de "call you back", que en inglés quiere decir devolver una llamada) empezó como un chiste, y ahora me dejan mensajes en el contestador en que lo dicen sin tono sarcástico. Lo mismo cuando dicen "que tenga buen día", es "have a good day" en inglés, pero eso en México no se usaba, se decía "hasta la vista". En España descubrí hace poco la palabra "guafres", son pequeños wafles que se venden como dulces para los niños en la calle, con miel. En Francia se los conoce como "gaufres". Esto en los '60 habría sido un escándalo. Ahora la gente lo toma con más resignación.

Por: María O'Donnell, corresponsal en EE.UU.

Andrew Graham-Yooll, editor senior del Buenos Aires Herald y claro exponente de la tradición angloargentina, asegura que en Buenos Aires los descendientes de británicos se comunican con una mezcla del inglés y el castellano muy particular.


"No tiene nada que ver con la que usan los grupos latinos en los Estados Unidos. La de ellos es una traducción recreativa, del estilo vacuna la carpeta por vacuum the carpet (pasá la aspiradora). La nuestra, en cambio, es indirecta, con palabras inventadas y una combinación de términos que casi arman un tercer idioma", explicó el autor del libro "Se habla spanglés".

Por ejemplo, recordó el pedido de "pass me la ensalada" en su mesa familiar o cómo llamaban "cow jam" ("dulce de vaca") al dulce de leche. "Es muy parecido el indish, el inglés de la India", agregó el periodista.

"Los periódicos son la vanguardia de la lengua escrita", dijo el autor a Clarín.

Un nuevo diccionario de español tomó como fuente al periodismo. El académico Manuel Seco trabajó en él durante 30 años • Su "Diccionario del español actual" registra 75 mil voces y cada una tiene citas de textos escritos • Se incluyeron las palabras que aparecían más de una vez.

Parece una novela de Umberto Eco: tres personas, durante treinta años, anotando palabras en millones de fichas, desconfiando de su existencia, rastreando su uso en diarios y libros. Un día ponen punto final al trabajo: se trata del Diccionario del español actual, un diccionario que describe una lengua tal como fue hablada en esos treinta años. El idioma es el español, tal como entró al 2000.

En 1970, Manuel Seco -desde 1979 miembro de la Real Academia Española- estimó que le llevaría seis años hacer un diccionario desde cero, atendiendo exclusivamente a las palabras efectivamente dichas y escritas. Trabajaron con él Olimpia Andrés, hoy subdirectora del Diccionario histórico de la lengua española, de la Real Academia, y Gabino Ramos, doctor en filología moderna.

Entraron al español como se entra a un salón oscuro. Registraron todas las acepciones. Anotaron los distintos contextos en los que se las usaba. Buscaron ejemplos de su aparición en textos escritos. Pusieron su propia oreja, su experiencia de hablantes. Y entonces las incluyeron. El libro, en total, tiene 75.000 voces. No se hace un diccionario así desde el siglo XVIII.

Aunque es español de España, hay un gran porcentaje de concidencias con el habla argentina. Ejemplos: Patear (en su 8va. acepción): andar mucho para hacer algo. Colar (en su 2da. acepción): hacer pasar a alguien o algo furtivamente. Calentar (en su 6ta. acepción): excitar el apetito sexual.

En el largo camino de su construcción, quedaron fuera de la obra palabras que se usaron a principios de siglo o antes aún, pero que hace mucho que no se dicen ni se escriben. Entraron otras, novísimas, recién llegadas de las computadoras, casi siempre en inglés. Los dos tomos costarán en librerías 125 pesos. Si la compra se hace vía Internet a una librería española, el costo total es de 98 pesos.

No hay palabra que no tenga un ejemplo hallado en un texto escrito. ¿Y dónde aparecen las últimas versiones del lenguaje? En la prensa. El 70 por ciento de las citas está sacado de medios gráficos. "Los periódicos son la vanguardia de la lengua escrita", dijo Manuel Seco a Clarín desde Madrid, en una conversación telefónica.

-¿El lenguaje que aparece en la prensa no puede resultar efímero?

-Puede pasar que una palabra se use un tiempo, aparezca en los periódicos y luego se olvide, pero también puede ser el punto de partida de un uso. Los periódicos son la vía principal de las palabras nuevas.

-¿De dónde vienen esas palabras?

-La lengua de donde hay más palabras prestadas es el inglés. Aparecen en los campos en que tiene más fuerza: el comercio, la economía, la computación. Recogimos las que se usan con frecuencia, que tal vez se españolicen y tal vez no. Esto ha ocurrido desde tiempos remotos.

-¿Qué es hablar bien?

-Primero, expresarse con eficacia: decir lo que se quiere decir de tal forma que el interlocutor lo entienda. En segundo lugar, pronunciar con claridad. Finalmente, hablar de acuerdo con lo que se estima correcto en el país respectivo.

-Su diccionario no incluye palabras o acepciones que se consideran correctas en distintos países de América.

-Tomamos como base el español de España y nos llevó treinta años. Hacerlo en todos los países donde se habla español nos hubiera llevado noventa.

-¿Cómo se decide si una palabra entra?

-La teníamos que haber oído o leído y tenía que aparecer en documentos más de una vez. Si no teníamos documentación, aunque la hubiésemos oído no la poníamos. La experiencia individual de un oyente no es suficiente.

-¿Cuál es la diferencia entre su diccionario y el de la Real Academia?

-El nuestro se ha documentado sobre el español vivo en la segunda mitad del siglo XX. El de la Academia, sobre materiales del XVIII que se han ido actualizando. Tiene 83.000 voces, pero muchas son anticuadas.

-¿Sirven para cosas distintas?

-El de la Academia sirve para leer los clásicos. El nuestro, para leer los periódicos.


28.3.11

Con referencia a la campaña publiciataria de Metrovías, algo para reflexionar.

SUBTE

Los ruidos de las vías del subte -el "ta-tán, ta-tán"- son en realidad el eco de los latidos del corazón de una criatura subterránea fantástica, mitad hombre, mitad topo; el Minotopo. Ideas así sostienen a Subíte, la última campaña promocional de Metrovías, una especie de historia mitológica que da explicaciones pintoresco-clásicas al origen de los subterráneos de Buenos Aires.

Así, según Subíte, los subtes son en realidad truenos de hierro que fueron creados por el rey dios Ilineo para vencer a Carnerbero, el monstruo de la oscuridad. Y las manijas redondas que cuelgan del techo de los vagones son, de acuerdo al mito, los anillos para el equilibrio de la malvada gorgona Salamandra, que fuera vencida por la espada del jóven guerrero Nurio.

Estos mitos, que Metrovías ha puesto en avisos televisivos y afiches, son sólo una parte de la verdadera mitología de los subtes.
Ahora te presentamos otros personajes seminales de los subterráneos porteños:

Hervideo: antiguo dios del calor y la humedad, hijo bastardo del Diablo y Aquamán. Por su culpa, el subte supera los 40 grados de temperatura en verano y la piel de los pasajeros porteños bate records mundiales de producción de sudor. Su deseo es convertir al mundo en una olla a presión y cocinarnos vivos. Lo está logrando en las líneas B y D.

Sordio: joven mancebo silbador, completamente sordo pero con labios y garganta de acero. Sus silbidos -.que se escuchan especialmente en la línea C-. son tan agudos y penetrantes que destrozan los tímpanos humanos en cualquier viaje. Gracias a ellos se extinguieron de los subtes los seres de oídos hipersensibles, como perros, gatos, ratas y murciélagos.

Diurna: la bella princesa del horario comercial, amante del sol y enemiga de la oscuridad. Odiaba que la gente viajara de noche. Quien alguna vez intente tomarse el subte después de las 23 o antes de las 7 de la mañana, deberá gastarse seis mangos de taxi. Es la Maldición de Diurna.

Minosardo: temible pueblo de criaturas mitad hombre, mitad sardina. Como verdaderas patotas de los ríos subterráneos, los minosardos viajaban todos juntos, apiñados y amontonados; empujándose, toqueteándose, respirándose en las caras, afanándose las billeteras, clavándose los paraguas y violándose las mochilas. Gracias a su herencia, los pasajeros del subte viajan como sardinas en una lata. Y en vagones con olor a pescado.

2.3.11

El español de los manuales técnicos

Por: Álex Grijelmo


Los manuales de instrucciones que acompañan a los electrodomésticos y a los aparatos informáticos resumen muy bien una serie de problemas de lenguaje bastante comunes: la incapacidad de comunicarse, el desprecio hacia el idioma español, la adoración al ídolo anglosajón, la arrogancia de quien tiene el poder -en este caso el poder comercial y económico-, el arrinconamiento del pueblo y de sus palabras más sencillas. Y de nuevo aparece así la barrera psicológica que pretende arrojar a los consumidores hacia los infiernos de la ignorancia, para que crean que cualquier problema que genere luego el aparato será producto de su nesciencia, jamás de la empresa fabricante, jamás porque el comprador no haya sido advertido con todo rigor y precisión sobre los problemas que plantea la máquina. La primera vez que hube de descongelar mi nuevo frigorífico, de marca Bosch, en julio de 1998, me asaltaron unas dudas terribles, porque el folleto de instrucciones obligaba a que el aparato estuviera "categóricamente apagado". Me preguntaba si en tal expresión anidaba un concepto peculiar, técnico, una manera Concreta de apagar el frigorífico y vi que las instrucciones no respondían a mi problema principal una vez que terminé su lectura: no sabía si el frigorífico debía estar simplemente apagado (aunque fuera categóricamente), para lo cual bastaba Con accionar un interruptor de su parte frontal superior, o si la expresión "categóricamente apagado" significaba que debía desenchufarlo, para lo cual había de mover su pesada mole y sacarlo de los muebles de cocina en los que está encajado, con gran esfuerzo físico y agobio mental por mi parte. Más aún: me preguntaba si el hecho de emprender tal acción "categóricamente" no debía conducir a quitar la corriente eléctrica en toda la casa.

Resulta chocante que incluso los fabricantes españoles redacten sus manuales en un idioma extraño, lleno de estiramientos y perífrasis. Por ejemplo, la firma de electrodomésticos Teka, radicada en Santander, explica lo siguiente en la página 13 del folleto para su horno de cocina: "Si después se observa que en el esmalte del horno existen residuos de comida en pequeñas proporciones, éstos son eliminados poniendo a funcionar el horno en vacío a 250 grados durante una hora según el grado de suciedad".

Tal parece que quien se encargó de redactar estos manuales hubiera cobrado por palabra, porque en cada párrafo sobran unas cuantas. Así sucede con los "residuos" de comida "en pequeñas proporciones", puesto que si no se tratara de restos en pequeñas proporciones no podríamos hablar de residuos. Estaríamos ante el hecho de que alguien se hubiera olvidado un muslo de pollo en el horno.

Y hay que poner a funcionar "el horno en vacío", fórmula que quizá da más sensación de dominio de la técnica que si encendemos simplemente el "horno vacío".

Pero Teka parece estar adornándose con plumas ajenas. Porque algunas de sus frases jamás las escribiría un español, salvo que estuviese traduciendo del inglés. Por ejemplo, la ya reproducida: "Si después observa que en el esmalte del horno existen residuos de comida en pequeñas proporciones, éstos son eliminados poniendo a funcionar. ..". Nadie redactaría así en nuestro idioma, sino de este modo: "Si después observa... restos de comida, éstos se eliminan poniendo a funcionar ..."

¿Quién fabrica los hornos de la empresa santanderina Teka? ¿Están haciéndonos creer que salen de Cantabria y en verdad se fabrican con explotación de niños en Taiwan?

Pero siempre que nos tropezamos con la torpeza lingüística de alguien que escribe para comunicar algo -como en el ejemplo inicial de la impermeabilización de las antenas-, encontramos también que lo comunicado no alcanza precisión alguna. Porque la referida frase que obliga a poner el horno "a 250 grados durante una hora según el grado de suciedad" carece de sentido. O bien lo mantenemos a esa temperatura durante una hora, o bien lo decidimos según el grado de suciedad (falta saber además si la suciedad nos condicionará la temperatura o el tiempo, o ambas cosas).Pero las dos medidas a la vez parecen incompatibles. ¿Y entonces qué hacemos para limpiar el maldito horno?

También derrocha palabras el autor del manual de las licuadoras Blender, que recomienda "retirar el enchufe del tomacorriente", acción que debe de ser algo parecido a "desenchufar". Después advierte este librillo sobre lo que hay que hacer "si el motor reduce su régimen de velocidad ", un hecho seguramente relacionado con que el motor se pare. 

Lo peor es que el organismo que vela por la calidad de los productos en España, Aenor (Asociación Española de Normalización), certifica en un documento adjunto que el electrodoméstico adquirido tiene una "calidad comprobada ". Pero mal podrá evaluar Aenor la calidad de los manuales de instrucciones -de los que de todas formas no se ocupa-, cuando su propio documento explica al comprador: "Si encontrara algún defecto o anomalía, Aenor establece que el fabricante disponga de un procedimiento de reclamaciones".

Para empezar, vemos ya una falta de concordancia: si encontrara, establece. Había dos posibilidades correctas: "si encontrara, establecería": o "si encuentra, establece". Se opta por la errónea que consiste en mezclar ambas.

Pero de cualquier forma el significado carece también de sentido, al decir en rigor: si encontramos algún defecto, Aenor establece que el fabricante disponga de un sistema de reclamaciones. Así que si no encontramos un defecto Aenor lógicamente no establece nada, y el fabricante no está obligado a contar con ese procedimiento. Con lo cual le haremos una faena a otro que sí encuentre problemas, porque al no haberlos tenido nosotros el fabricante queda exento de atender la reclamación de nadie más.

La redacción correcta habría sido ésta: "Aenor establece que el fabricante disponga de un procedimiento de reclamaciones, por si encuentra un defecto o anomalía". Porque la primera parte de la oración no depende de la segunda. Ahí el redactor que cobra por palabras se ha perdido cierta cantidad, al olvidarse del término "por" que ha de añadirse en la nueva versión.

Pero quien elaboró el libro de instrucciones de las ollas a presión Monix sí anduvo espabilado para sumar palabras a sus honorarios. Véase esta frase en la que se dice cuatro veces lo mismo: "Ahorra combustible y tiempo tratando los alimentos en brevísimo espacio de tiempo: hierven más rápidamente y se cuecen en pocos minutos". Su texto añade en otro punto, por si no hubiera quedado claro lo relativo al ahorro de tiempo, que "toda mujer moderna la utiliza, porque proporciona economía diaria de tiempo".

Y; como ocurre inexorablemente cuando alguien usa el lenguaje sin reflexionar sobre él, los males no se quedan sólo en desastres lingüísticos. Notemos que el manual indica "toda mujer moderna la utiliza ". ¿Y los hombres no? Una vez más se da por sentado que sólo deben cocinar las mujeres y sus hijas.

A veces las instrucciones del fabricante le hacen sentirse a uno imbécil por no saber evaluar el PH o el HF del agua, cosa que, al parecer, todo el mundo hace a simple vista sin que nadie le explique cómo. Dice así el manual de Byse Electrodomésticos, empresa radicada en Navarra, sobre el correcto funcionamiento de un lavavajillas (también llamados "lavaplatos"): "Si el agua que va a entrar en el aparato tiene una dureza superior a 13 HF es necesario añadir sal en el depósito".

Y para que nos demos cuenta del mérito que atesoran estas máquinas y valoremos el que un día tras otro estén ahí a nuestro servicio, sin reparar en domingos ni festivos, a los fabricantes les gusta explicar en sus manuales que los aparatos "trabajan ", quizá porque el verbo "funcionar" les suena mecánico y resta mérito a la marca. Así, la olla a presión Monix "trabaja con tanta facilidad que sobrepasa cualquier otro método de cocina", con lo cual averiguamos además que las ollas son mucho más que un utensilio: son incluso un método.

Más adelante hablaremos de las deformaciones del lenguaje que imponen políticos, jueces o economistas. Los fabricantes de aparatos diversos no les quedan a la zaga.

Véase, si no, esta manipuladora expresión que emplea Ufesa en el manual de un tostador 1T-7654, y supongo que también en otros prospectos: "El uso de accesorios no recomendados por el fabricante puede ser peligroso".

El peligro es siempre potencial, y la posibilidad de que se produzca un hecho negativo va incluida en el propio término. Así, generalmente no se dice que un perro "puede ser peligroso", puesto que si puede ser peligroso ya lo es. El peligro no consiste en una desgracia cierta, sino sólo en su posibilidad. Pero aquí el empresario no podía haber escrito: "El uso de accesorios no recomendados por el fabricante es peligroso". Porque nadie podrá sostener que un tornillo no instalado por un electricista de la propia firma comercial supone algún tipo de riesgo. Por eso el mal retruécano "puede ser peligroso" salva al fabricante de tamaña aseveración pero al final introduce en el usuario el miedo a tocar el aparato sin avisar a los técnicos de la propia marca que se lo ha vendido, y comprarles también los repuestos.

En ocasiones estos manuales dan cierta risa, siempre que uno haya llorado a menudo por los atropellos que se cometen con nuestro idioma y esté curado de tristezas. El libro de instrucciones del temporizador de un sistema de riego creado para que las macetas estén contentas en nuestra ausencia espeta ya desde el primer párrafo: "Usted disfrutará muchos años de servicio y satisfacción". ¿Pues no era para regar las plantas? ¿Y las plantas, qué; nadie se acuerda de su disfrute? En fin, el caso es que "operando el regulador" (la palabra "operar" triunfa en todos los manuales) se mantendrá el riego "ya sea que usted esté en su casa o no". Y lo mejor viene luego: "El regulador de riego WaterMaster cuenta con un dispositivo de anulación manual que le permite regar todas las zonas en secuencia, o, regar manualmente una a la vez".

Para regar "una a la vez" no hacía falta tanta industria, ¿no? Pero sí para lo que se avecina: "En los casos de paredes blandas o muy duras, si fuera necesario se pueden usar sujetadores expandibles". Eso sí que explica que el cliente disfrute muchos años "de servicio y satisfacción " como se había anunciado al principio.

Y por si fuera poco, la instalación cuenta además con "un cable eléctrico del calibre 16 para agregar longitud". La perífrasis quizá se ha escrito así con el fin de, ya entrados en materia ambigua, no decir ni "alargar" ni mucho menos "hacerla más larga".

En cuanto a la instalación, no ha de sorprender que en estas actividades confusas hayan de adoptarse siempre precauciones: "No permita ", advierte, "que la pila tome contacto con la faja del terminal".

Y por si llegara una emergencia de cualquier tipo en tal acto, el mecanismo consiente, eso sí, "descontinuar el riego bajo el modo manual".

Una vez que se aplica este sistema, "el riego ha sido detenido temporariamente".

La expresión no mejora después, porque "el cable se puede instalar bajo tierra, aunque, para mayor protección, se le puede pasar por adentro de un caño de plástico grueso y después enterrarlo". También se pueden "entrar cambios", "ordenar un nuevo modelo ", y "saltear un día".

El manual de la licuadora Blender, fabricada por Hamilton Beach, no tiene desperdicio: "Si utiliza el artefacto en la cercanía de niños, debe vigilarlos muy de cerca". (Parece una obviedad que, estando cerca los niños, los vigilaremos de cerca. ¿Pero cómo preparar entonces el batido?) .

"No opere ningún artefacto que tenga el cordón o el enchufe dañado, si no funciona correctamente, se ha dejado caer o está dañado de cualquier otra forma ". (No consta que ningún aparato se deje caer, en plan insinuante, así como diciendo...; bueno, sólo si está dotado de sujetadores expandibles).

"No permita que el cordón cuelgue de la mesa o del mostrador, o que toque superficies calientes, incluyendo la estufa". (Menos mal que nos avisan de que entre las superficies calientes se incluye la estufa, que si no la habríamos minusvalorado injustamente).

"Mantenga las manos y utensilios fuera del envase mientras está licuando, para evitar la posibilidad de lesiones personales severas" (magnífica la aclaración de que las lesiones son personales, a lo mejor porque también se puede lesionar a una silla; pero desconcierta que las lesiones vayan a resultar "severas" con nosotros como los maestros que suspenden mucho).

"Retire la pieza central de la tapa cuando licúe líquidos calientes". (El comprador se verá aquí ante un reto insalvable, que le dará idea de su terrible incompetencia para hacer lo que el manual espera de él: a ver quién
licua un líquido, aunque sea caliente).

"Enseguida saque la base de la caja quítele el papel que la protege". (Se adivina que detrás de ese "enseguida" debió de existir en algún tiempo un "tan pronto como"; pero hace falta imaginación).

Y también las máquinas están sujetas a los problemas de la gente, porque el manual de Blender explica lo que hay que hacer "en caso de paro repentino del aparato". Y mucho cuidado con dejar olvidadas las cuchillas en una vitrina: "Si las cuchillas en movimiento son expuestas accidentalmente, pueden causar daños".

Unos frigoríficos fabricados en Navarra por Byse Electrodomésticos incluyen en su libro de instrucciones algunos sabios consejos: "Evitar categóricamente exponer la unidad a llama libre o a fuentes de ignición" (mostrando de nuevo el gusto por la expresión "categóricamente", aun tratándose de distinta marca de la citada más arriba); "cuando cese de utilizar una unidad obsoleta, por favor, tome la precaución de rendirla inservible inmediatamente"; "desmonte el cierre o destruya su funcionamiento"; "confíe siempre el desabastecimiento de una unidad inservible a la competencia de su servicio de desguace municipal ". (¿Y si nuestro servicio de desguace municipal no tiene nadie que le haga la competencia?).

Incluso un simple tapón hermético para guardar líquidos sin que se deterioren necesita de intrincadas explicaciones.

Dice así el manual de Vacuvin, fabricado en Holanda: "Consista de una bomba de vacío y uno o varios tapones de vacío que le permiten vaciar una botella de vino empezada de aire, de modo que se conservará el sabor por un largo tiempo. Los materiales los mejores obtenibles, junto con nuestros sistemas estrecticos de control de calidad garantizan que quedará Usted muy satisfecho con su adquisición". (Las erratas son las del original)

El frigorífico Liebherr, fabricado en Alemania, incorpora a sus adelantos tecnológicos 105 faltas de ortografía en 14 páginas. La campana extractora Thermor se ha llevado con su potente aspiración nada menos que 74 acentos que deben de haber volado al aproximarse las tres cuartillas al aparato. La lavadora WWA 8852 de General Electric ofrece un infame manual de 13 páginas al que faltan 128 acentos y sobran 46. y además se explica con estilo: ¿Qué hacer con una mancha?: "Trate las manchas nada más ocurrir, antes de que puedan establecerse ". ¿Y si encoge la ropa? Hay solución "a largo plazo": "Compre toallas mayores para dejar sitio al encogimiento".

La lavadora de Zanussi tiene por su parte "mandos escamoteables"; y si se quiere limpiar el filtro hay que girar la manilla "en sentido antihorario". El horno de Balay se expresa como los pieles rojas de las películas: "Para extraer el alimento hacer uso del mango desmontable, roscándolo en el espadín". Este aparato no conecta, sino que "conexiona ", y está dotado de un "interruptor minutero". y si desea ponerlo en marcha habrá de seguir estas instrucciones: "Para cualquier operación con el horno, además de posicionar el termostato en la temperatura elegida, deberá programar la duración de la misma colocando el mando en el número que representa la duración en minutos que queremos esté funcionando el horno". El extractor Thermor aconseja "mantener la campana en funcionamiento hasta bien después de haber terminado la cocina"; y nos advierte del peligro de que la campana y un quemador funcionen "contemporáneamente". ¿y qué hay que hacer con un filtro sucio?: "Lavar y secar sin torcer". La secadora Bosch anima al cliente: "Le deseamos mucha alegría con el cuidado económico y cuidadoso de su ropa ". Esta secadora "por motivos de seguridad está equipada con un dispositivo de seguridad ". Pero al final tanta cautela tautológica se queda en un consejo muy poco técnico: "No meter la mano en el tambor girando".

El manual de la lavadora ÖKO AEG incitará a los más apáticos detectives: ¿Qué mensaje cifrado se habrá querido transmitir aquí?: "Asegure mi manguera de desagüe. Si me instalará debajo de una encimera en la cocina o el cuarto para trabajos domésticos, será necesario después de haberse desmontado el tablero de la mesa de trabajo se monte, de acuerdo con las instrucciones de la instalación y conexión, una chapa intermedia debidamente conectada a tierra en calidad de protección contra el contacto con piezas bajo corriente eléctrica". Así durante 72 páginas 1.

Más enrevesado aún se nos presenta el libro de instrucciones de una cortadora de césped marca Briggs & Stratton. He aquí algunas de sus frases: "Cómo usar las figuras del manual: 1-9. Refiérase a las figuras en el interior de los cuadros. 1-13. Refiérase a los componentes del motor de la figura. A-D. Refiérase a los repuestos en el interior del cuadro anterior".

"El motor Briggs & Stratton que usted compró con su equipo fue fabricado con el material más fino en una facilidad de fabricación". "Los motores Briggs & Stratton no deben ser usados en vehículos con menos de cuatro ruedas. Ellos incluyen bicicletas motorizadas, productos de aviación y Vehículos todo Terreno" (¿serán las bicicletas motorizadas muy distintas de las motocicletas?). "Además, Briggs & Stratton no aprueba que sus motores sean usados en eventos competitivos" (¿alguien está organizando carreras de cortadoras de césped?). "Podrían ocurrir fallas si no se sigue esta advertencia ocasionando muerte, heridas graves, incluyendo parálisis, o daños a la propiedad" (pues parece mucho más grave la obligación de "seguir esta advertencia ocasionando muerte": sería mejor seguir la advertencia sin ocasionar nada)."No opere el motor en un área encerrada". "No almacene, derrame o use gasolina cerca a una llama abierta ni cerca a aparatos tales como estufas, hornos o calentadores de agua los cuales usan luz piloto o que puedan crear chispa". "No compruebe la chispa si se removió la bujía ". "No golpee la volante con un martillo o con un objeto duro ya que esto podría oasionar que se astillara la volante durante la operación". "Use las herramientas correctas para darle servicio al motor". "No opere el motor sin mofle", "Si el motor vino equipado con deflector en el mofle, inspecciónelo periódicamente". "Consulte las instrucciones de bodegaje"2.

¿Es éste el idioma al que nos quieren llevar los que defienden el resquebrajamiento del español, los que celebran esos palabrones que se adentran en Internet, los que hablan de acabar con la dictadura de las academias y los lingüistas? ¿Acaso tiene que ver algo este lenguaje con el que emplea el pueblo llano, con el que ha sido esculpido en las mejores obras de la literatura mundial, realmente supera en algo a una obra escrita hace cientos de años como El Lazarillo de Tormes? ¿Existe en algún lugar esta manera de hablar, llena de clones y deformaciones genéticas; hay alguien que ame este idioma contaminado y, por tanto, irrespirable? ¿Sólo el hecho de haber dado con un nombre gracioso, spanglish, justifica esta mezcla del agua con el vino?

Los manuales de instrucciones nos proyectan hoy en día un documental que permite ver en la pantalla cómo resultaría en la realidad el idioma que empieza a formarse en las cabezas de algunos irresponsables, el idioma
traducido por ordenador. Los culpables de esos libros de instrucciones y quienes vitorean los "avances" del lenguaje frente a los retrógrados inmóviles coinciden en acumular desidias, ignorancias, incompetencias... y,
sobre todo, el desprecio a sus semejantes. Qué importa si quienes han comprado un electrodoméstico entienden o no las palabras que se les muestran, qué importa si esta jerigonza genera distancias, incomprensiones... incluso accidentes. Qué importa si alguien no sabe lo que es un mofle, ni el PH, ni categóricamente.

¿Cómo puede consentir el mundo hispanohablante esta tomadura de pelo? ¿Por qué no nos indignamos ante tamaña estafa?

¿Se mostraría tan descuidado un fabricante argentino, mexicano, chileno, español, guatemalteco, colombiano, peruano... que quisiera conquistar el mercado estadounidense?

El servilismo ante el inglés nos lleva a bajar el listón de la calidad que exigimos a quienes lo usan. Nos llegan los electrodomésticos del mundo sajón -o a través de él- y por eso ya tenemos bastante con que funcionen. Alegrémonos de que existan y podamos comprarlos. Y si se trata de un producto fabricado en el mundo hispano, no consideremos que el escaso interés de la firma por comunicarse con sus clientes pueda darnos pistas sobre la seriedad de la marca, no. Creamos ingenuamente que el idioma carece de importancia, que no refleja nunca lo que hay detrás, que nadie altera el valor de las palabras en su propio beneficio. Pensemos que grandes fábricas multinacionales como las citadas apenas ganan dinero y por ello no pueden distraer tan ingentes cantidades como se necesitarían para pagar a la legión de filólogos que seguramente hacen falta para escribir en correcto español.

1) He tomado casi todos los ejemplos de unos manuales muy recientes que guardo en mi casa y de algunos que ojeé en las de algunos amigos durante la elaboración de este libro. Los ejemplos y datos de los dos párrafos anteriores proceden del reportaje publicado por Javier Martín en El Pai5 el13 de febrero de 1995 y titulado "Antología de prosa electrodoméstica ".

2) La palabra "bodegaje" se usa en Costa Rica, Chile y Nicaragua como equivalente de "almacenaje", y así figura en el Diccionario de la Real Academia. Pero incluso con ese sentido se emplea mal aquí, porque lo que se explica en tales instrucciones es simplemente cómo guardar el aparato; no se trata de almacenarlo, porque para almacenar un objeto se necesitan otros del mismo o distinto género que se almacenen con él.

21.1.11

La situación actual del español en Internet: ¿podrá la “ñ” resistir la embestida del inglés?

La suerte del español ante la embestida del inglés ha dado a luz un desafío común para todos los hispanoparlantes: ¿es posible crear un español trasnacional capaz de resistir el bombardeo anglosajón?


Por: Daniela Blanco

¿Por qué la letra “ñ” se ha convertido en una rara mezcla de icono de culto y resistencia contra el “hablar neutro” de los miles de hispanoparlantes que trabajan en la industria de la comunicación, sobre todo, audiovisual, con ambición de exportar sus contenidos? Sucede que el trabajo desorganizado pero militante que el idioma español viene realizando en todo el globo ante la embestida siempre dominante del inglés, toma una dimensión particular en la red, en la que los contenidos constituyen el botín cultural del ciberespacio.

La resistencia del español en Internet instaló un debate tan acalorado como transversal: ¿multi o plurilingüismo? A pesar del desencuentro por la conquista de los espacios online, el inglés y el español tienen algo en común: son las dos únicas lenguas en expansión. Mas de 400 millones de personas de todo el mundo hablan español y, a partir del predominio de la cibernética y la consagración del mundo como escenario de negocios globales, el inglés progresa por su rol de lengua de intercambio.

Los centros de desarrollo y producción de Internet y las nuevas tecnologías de la información no “residen” en ningún país de habla hispana, ni en España ni en Latinoamérica, sino, mayoritariamente, en los países anglosajones. Aquí surge uno de los mayores desafíos que el español deberá enfrentar en los próximos años: la “prueba de inmersión” en la red. A partir de su desempeño en tan ardua batalla sobrevivirá para cubrir la tensión existente entre los muchos españoles locales y un único español trasnacional.

José Baig es editor del servicio latinoamericano de www.BBCmundo.com y afronta a diario el desafío de informar a un lector trasnacional: “En nuestro sitio, que se supone que debe tener una edición transnacional, nos preguntamos diariamente si es en la diversidad donde reside la riqueza. Nosotros aún no encontramos la respuesta: dependiendo del valor de la noticia, a veces neutralizamos el idioma y, otras veces, le damos el color local a cada una de las regiones. Con respecto al español, Internet puso sobre la mesa el caos que compartimos. Démosle la bienvenida, entonces...”

Hoy en día, el 90 por ciento de las consultas realizadas en Internet se efectúan en apenas once idiomas, lo cual quiere decir que la gran mayoría de las miles de lenguas que se hablan en el mundo están casi ausentes de la red y, con ellas, las culturas a las que representan. Martín Becerra, secretario académico de la Universidad Nacional de Quilmes (www.unq.edu.ar) agrega dimensiones políticas al tema: “Si los 9 conglomerados de comunicación más poderosos del globo operan en los Estados Unidos, es difícil que haya más español en la producción de contenidos”.

“Por su rol de espacio socializador del conocimiento, lo que sí se puede hacer desde la universidad es impulsar, por ejemplo, la educación a distancia, usando a la red como plataforma fundamental. En los programas de este tipo que ofrecemos en nuestra universidad, observamos que el tema de la lengua española es crucial para los estudiantes y profesionales argentinos que viven en el exterior, quieren seguir adquiriendo conocimientos y necesitan hacerlo en su idioma,” explica Becerra.

El catedrático Bernardo Díaz Nosty, de la Universidad de Málaga, España (www.uma.es), es un referente internacional en el debate sobre el presente y el futuro de la lengua española en tiempos de globalización. “La discusión sobre la presencia del español en Internet no se reduce ni se trata de combatir al inglés. En Europa, a pesar de la integración experimentada en los últimos años, no pudimos superar el tema de las barreras lingüísticas, por eso no tenemos, por ejemplo, un cine europeo que equilibre las olas de Hollywood”, dice.

Díaz Nosty, que viajó a la Argentina para participar del Congreso Iberoamericano de Periodismo Digital que se realizó en Buenos Aires, es uno de los responsables de www.infoamerica.org que aporta contenidos en español a la red: “Para los países periféricos, el debate sobre el acceso al conocimiento no es la brecha digital y el uso de la tecnología sino la producción de los contenidos ¿Qué estamos produciendo hoy en comparación a lo que emite la lengua inglesa? Hay que reflexionar sobre el salto de conocimiento entre las clases sociales vinculado al consumo de productos audiovisuales de baja calidad (la llamada “telebasura”), que nos encamina a crear culturas estériles”.

Para debatir este y otros temas, bajo el título "El idioma español, las tecnologías y la nueva integración", se realizará en septiembre de 2004 en Rosario, Santa Fe, Argentina, el III Congreso Internacional de la Lengua Española Paradójicamente, el propio sitio del encuentro evidencia las debilidades de la lengua española en Internet: www.comunidadene.com. El verdadero nombre del sitio es, obviamente, “comunidad eñe”, sí con “ñ”... Pero en Internet, la eñe todavía no existe...

27.12.10

Préstamos del inglés en la jerga económica

"¿Es posible evitar el sobreendeudamiento lingüístico?"

Por: Adriana Russo - División de Español, Departamento de Tecnología y Servicios Generales, Fondo Monetario Internacional - Washington, Estados Unidos

"Vivimos en una época de grandes cambios y avances técnicos y científicos. A diario se crean nuevos productos, reales y financieros, y se formulan nuevas teorías. A todos estos productos y teorías hay que darles un nombre, y suele suceder que el bautismo se celebre en inglés. A partir de allí las noticias vuelan y en poco tiempo esos productos aparecen en la prensa mexicana, española, argentina o chilena. ¿Pero cómo se llama el producto? Me referiré concretamente a un interesante producto de la ingeniería financiera, al que mencionaré en inglés inicialmente: la securitization. Este vocablo deriva de security, cuyo significado en inglés es título-valor. Se trata de un mecanismo financiero que permite movilizar carteras de créditos relativamente ilíquidos, por medio de un vehículo legal, a través de la creación, emisión y colocación en el mercado de capitales de títulos valores, respaldados por el propio conjunto de activos que le dieron origen; básicamente es la afectación de un crédito a un título. Securitization es un término que circula en inglés desde hace tiempo, al igual que sus equivalentes en español, pero creo que aún podemos decir que es un neologismo. Mis primeras averiguaciones sobre el tema, hace años, me llevaron a la conclusión de que este producto recibía por lo menos los siguientes nombres en español: titulización, titularización, bursatilización y securitización. En el campo de la titulización de derechos de crédito futuros, un mecanismo financiero particularmente innovador, se presenta toda una gama de términos nuevos para los que es improbable que se impongan soluciones puramente castizas, entre ellos los términos paythrough y passthrough. El vocabulario financiero se caracteriza por un mayor número de extranjerismos o anglicismos patentes (por ejemplo, split, call, put, hedge) mientras que el vocabulario de la ciencia económica y el vocabulario comercial están integrados tanto por extranjerismos como por calcos. El ejemplo del término securitization confirma que la comunicación conlleva inherentemente la variación, explicitada en distintas denominaciones para el mismo concepto."

23.11.10

La batalla cultural del español

El inglés, las nuevas tecnologías y las variaciones regionales son las presiones que soporta el idioma, que no se detiene: en EE.UU. los hispanos desplazaron a los afroamericanos y ya son la primera minoría étnica.


Por: Eduardo Villar.


"Una mancha lingüística en expansión, una lengua de migración y mestizaje". Esas son las palabras que eligió el escritor mexicano Carlos Fuentes para definir la lengua española. Esa mancha, formada por unos 400 millones de personas, admite una paradoja: crece y al mismo tiempo está en crisis. Hay un desafío y una batalla. El mapa en el que pelea por un lugar es el de un mundo globalizado donde el inglés, la lengua del imperio, es casi omnipresente. Hace poco se conocieron dos datos que dieron muchísima actualidad a la discusión sobre la situación del español en el mundo: el inglés y el español son las únicas lenguas en expansión y los hispanos se convirtieron en la primera minoría étnica de los Estados Unidos, desplazando a los afroamericanos. Son una nación dentro de una nación: 37 millones de personas —equivalentes a la población argentina—, que representan casi el 13 por ciento de los habitantes de Estados Unidos.
El español, rasgo central de la identidad cultural de los hispanoamericanos, soportará en los próximos años tres clases de presión. La primera es la inmersión en Internet y las nuevas tecnologías de la información, cuyos centros de desarrollo no son precisamente España ni Latinoamérica; la segunda, una difícil tensión entre el español de todos y el español de cada país, es decir, la necesidad de mantener la unidad sin perder la diversidad; la tercera, la fricción y el intercambio con el inglés.
La lengua es parte de la cultura. Además de servir para comunicarse, expresa una identidad cultural, y es un modo de pensar y de construir sentido. No parece casual que Fuentes haya comparado al español con una mancha, cuando el lema de la Real Academia Española, afortunadamente en desuso, parece la mala publicidad de un detergente: "Limpia, fija y da esplendor".
A veces uno puede elegir cuidadosamente las palabras. Bill Gates, por ejemplo, eligió la palabra Word para bautizar su procesador de palabras, que hoy es prácticamente el único que puede usarse para escribir un texto en una computadora. Dice al respecto Carlos Tomassino, director de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos Aires: "El que genera el software generalmente es un angloparlante, ése es el problema". Si hay algún terreno donde el español está perdiendo feamente, es en Internet, donde el inglés es casi una dictadura. "Hay una sociedad de países nucleados en la Sociedad de la Información, una entidad paragubernamental, donde el español es una lengua prácticamente inexistente, lo que equivale a la exclusión de 400 millones de hispanoparlantes —dice Tomassino—. Se usa el inglés y el francés y en menor medida, el alemán, que son las lenguas de los países donde se generan la mayoría de los contenidos de Internet. La clave, en el ciberespacio, son los contenidos". La dirección electrónica de la "Comunidad eñe", un grupo de entidades que representan a países de habla hispana en la red, parece un chiste trágico sobre la debilidad de la lengua española en Internet: www.comunidadene.com (así, sin ñ).
Tomassino, que preside la Fundación para el Desarrollo del Conocimiento (Fundesco), integrante de esa comunidad, habla con amargura de esa realidad del español en la informática. "Tenemos suerte de que haya un mercado de teclados para los hispanoparlantes, que somos muchos, y por eso les interesamos. Pero ya hace mucho, desde la época de las máquinas de escribir, que nos acostumbramos a lo que yo llamo el qwertyismo, (la primera línea del teclado es qwertyuiop) que es la disposición de las letras del teclado pensada por y para angloparlantes. Nos hemos adaptado a esa disposición y ese ordenamiento del teclado. Es algo que nos ha penetrado de una manera increíble, cuando nuestras manos escribirían mucho más rápidamente con otra disposición". Nueve de cada diez hispanoparlantes son latinoamericanos. Los españoles son menos del diez por ciento. A la Real Academia Española no se le pasa por alto que la mayor vitalidad y el futuro de la lengua está en América y, por lo tanto, en los últimos años ha decidido abandonar la actitud de entidad normativa y rectora del idioma que todavía le adjudica el imaginario colectivo de los hablantes de español.
Españoles hay muchos
La imagen que busca ahora la Real Academia es mucho más horizontal y democrática. Quiere ser, casi, una más entre las academias nacionales de Hispanoamérica. De este lado del Atlántico, son muchos los escépticos y suspicaces respecto de la claridad de esas intenciones, pero lo cierto es que el director de la Real Academia, Víctor García de la Concha, ha viajado por lo menos 30 veces a América latina y visitó en 19 ocasiones las academias hispanoamericanas, la filipina y la estadounidense. El objetivo explícito es desarrollar una política panhispánica donde las academias trabajen por el español de todos y, al mismo tiempo, por el que se habla en su país. Mantener esa tensión entre un español que sigan sintiendo como propio 400 millones de hablantes y los más de veinte que se hablan en cada país —coinciden los especialistas— es el mayor desafío que enfrenta la lengua de Cervantes. En tren de demostrar que sus intenciones no se quedan en anuncios, la Academia publicará el año próximo el diccionario panhispánico de dudas y una Nueva Gramática de la Lengua Española, con expectativas de igualar las ventas del diccionario editado en 2001, que superaron los 750.000 ejemplares. De ese total, medio millón se vendió en Iberoamérica.
La Real Academia Española tiene un lugar en la larga lista de víctimas de la ironía certera de Jorge Luis Borges. El escritor solía decir que la Academia servía sólo para que su diccionario incorporara, de vez en cuando, el nombre de algún yuyo. Pero los tiempos han cambiado. Hoy el diccionario tiene el propósito de acopiar la diversidad lingüística hispánica, de modo que se está incorporando cantidad de americanismos. En ese trabajo tienen un papel central las academias nacionales, que deciden cuáles son las palabras más divulgadas en cada uno de los países y que merecen incluirse en un diccionario que represente a todos. De la misma forma, el diccionario panhispánico de dudas recoge problemas lingüísticos que se presentan en toda el área hispanohablante y a los que, por consenso, se intenta dar una respuesta. El objetivo es enfrentar el gran problema que tiene hoy el español: cómo mantener su unidad interna."Ahora hay una relación más interactiva de la Real Academia con las academias nacionales, pero yo creo que se trata, sobre todo, de una cuestión de mercado y que los españoles están dispuestos a imponerse en el mercado. Ahora España es un gran vendedor de libros, y un gran traductor como antes lo fue la Argentina". Quien lo dice es Alejandro Raiter, profesor de Sociolingüística y Psicolingüística y director de tesis de postgrado en la UBA. Más allá de las intenciones comerciales que pueda tener España, Raiter considera que hay que acompañar a la Real Academia en su política panhispánica. "Si no —explica—, vamos a empezar a pelearnos entre nosotros, los países latinoamericanos. Ahora todos decimos que la Real Academia no nos respeta lo suficiente, pero todos estamos de acuerdo con eso. En cambio, el día que tengamos que decidir entre el tú y el vos, va a ser un lío. Hay una tensión muy delicada entre la unidad y la diversidad". La enorme mayoría de los especialistas coincide con ese diagnóstico sobre cuál es el mayor riesgo que corre el español en el mundo. "Veinte países en un área lingüística inmensa —dice José Luis Moure, profesor de Historia de la Lengua (UBA), Investigador del CONICET y miembro de número de la Academia Argentina de Letras— implica una enorme dificultad para mantener la unidad. El reto es cómo hacer para que esto sea posible sin que todo intento de unidad sea visto como una forma de centralización. La única manera es que exista realmente un consenso de todas las naciones, según el cual convenga pertenecer a un dominio cultural común. Para esto, las naciones tienen que estar convencidas de que ese dominio cultural debe ser mantenido".
Palabras prestadas
Sin duda el escritor que más contribuyó a difundir en todo el mundo el imaginario social y cultural latinoamericano es el Nobel colombiano, Gabriel García Márquez. Sólo de su novela Cien años de soledad se vendieron unos 30 millones de ejemplares. Hace meses García Márquez dio otra sorpresa con su libro más reciente, Vivir para contarla: en pocos días vendió en Estados Unidos 50.000 ejemplares en español, obligando a editores y libreros estadounidenses a tomar muy en serio al mercado de libros en español. En realidad, los 37 millones de hispanos que viven en EE.UU. son, además de un enorme mercado de unos 270.000 millones de dólares anuales, una marca cultural profunda en el escenario estadounidense. Para algunos, la contracara de ese fenómeno es la invasión de anglicismos debidos a la velocidad con que aparecen nuevos términos en inglés que no tienen traducción al español. Según José Luis Moure, los anglicismos no son un problema grave. "Cuando se habla de los peligros del idioma —dice— inmediatamente se piensa en los anglicismos. Pero no hay lenguas puras, se construyen con incorporaciones permanentes de otros componentes léxicos. Qué sería de nuestro español sin los arabismos. Los galicismos en algún momento también fueron aterradores". Moure explica que, en buena medida, el fenómeno depende de necesidades técnicas concretas, de la falta de palabras específicas en nuestro idioma para nombrar cuestiones de la computación o la ciencia. Y agrega: "Si a esto se suma la incorporación de anglicismos por parte de los jóvenes, más permeables a las modas y a lo que imponen los medios, es muy difícil ponerle coto de manera consensuada entre todos los países de América. Pero yo creo que van a quedar las palabras que deban quedar y las demás van a desaparecer, como ha sucedido siempre". Alejandro Raiter coincide con este punto de vista: "Es cierto que hay mucho inglés en el español de hoy, pero no me preocupa. Esto en lingüística se llama 'préstamo'. Se toma prestada la palabra delivery, living o computadora (de computer). Pero en la medida en que, como computadora, pase a ser propiedad del español, o sea que entra en la morfología de nuestra lengua, no se lo vamos a devolver y va a ser español. Hoy se usa mucho 'faxear' por enviar un fax y probablemente en el futuro tengamos el verbo en el español, de la misma manera que hoy tenemos hamburguesa".
Los estudiosos también coinciden en que los idiomas no se degradan: cambian. Y recuerdan que si no fuera así, estaríamos hablando latín y no español, francés, italiano o rumano. Hay una diferencia importante, explica Moure, entre lengua escrita y hablada. "La gente habla perfectamente —dice— en la medida en que se haga entender, que es una de las funciones de la lengua. Pero hay una forma escrita, que tiene reglas necesarias para hacer de ella una lengua de cultura. Tiene que ser estructurada, con una gramática fija que permita el desarrollo científico, la ordenación y la exposición de las ideas. Es un código escrito, normativo, que debe ser respetado porque, si cada uno juega sus propias normas, el código se deshace y se acabó".
Lo que está en juego es, ni más ni menos, una lengua común que nos representa y nos da identidad frente al resto del mundo. Esa lengua, la nuestra, es uno de las poquísimos elementos de integración y de identidad real que tenemos. "Aunque de maneras diferentes —dice Moure—, todos hablamos este idioma. Y lo escribimos igual, nos permite comunicarnos en arte y en cultura, nos permite intercambiar universitarios, leer a Quevedo, a Borges, a Vargas Llosa o a Camilo José Cela. Es un prodigio. Una lengua que después de 500 años todavía sigue siendo legible. Es una maravilla".
Para Raiter, el español va a seguir cambiando, y habrá que hacer un esfuerzo grande en América latina para mantener la unidad lingüística. "La lengua va a cambiar siempre. Pero vamos a mantener nuestro español argentino —dice—, creo que estamos realmente muy lejos de perderlo. En el proceso, va a haber muchos neologismos y quizá vaya a haber también muchas palabras que entren en desuso, e incorporaremos, sí, muchas palabras en inglés". En otro momento, explica, pasó algo parecido con el francés. Pero ahora nos preocupa más porque sabemos que estamos en crisis y lo lingüístico es una de esas expresiones.

4.11.10

Enseñar a pensar

Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:

Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de ponerle un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba rotundamente que su respuesta era absolutamente acertada.
Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.
Leí la pregunta del examen y decía: Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro.
El estudiante había respondido: Llevo el barómetro a la azotea del edificio y le ató una cuerda muy larga. Lo descuelgo hasta la base del edificio, marco y mido. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio.
Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente.
Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudio, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.
Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada.
Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema.
Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara.
En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: Tomo el barómetro y lo lanzo al suelo desde la azotea del edificio, calculo el tiempo de caída con un cronometro. Después se aplica la formula altura = 0,5 por A por t^2. Y así obtenemos la altura del edificio.
En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dió la nota mas alta.
Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta: "Bueno," respondió, "hay muchas maneras, por ejemplo: tomas el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio."
Perfecto, le dije, ¿y de otra manera?
"Si," contestó, "éste es un procedimiento muy básico para medir la altura de un edificio, pero también sirve. En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura. Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio. En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de precesión.
"En fin," concluyó, "existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del portero. Cuando abra, decirle: 'Señor portero, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo'."
En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.
El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de física en 1922, mas conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.
Al márgen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que LE HABÍAN ENSEÑADO A PENSAR.

Por cierto, para los escépticos, esta historia es absolutamente verídica.

Aprendamos a pensar, hay mil soluciones para un mismo problema,
pero lo realmente interesante, lo auténticamente genial es elegir
la solución más práctica y rápida, de forma que podamos
acabar con el problema de raíz...
y dedicarnos a solucionar
OTROS problemas.